El movimiento expresivo es una propuesta vivencial basada en el movimiento corporal vinculado a ritmos externos (musicales), a la vez que respetando el propio ritmo interno (vital).
A través de la música y del silencio, de la conexión con el cuerpo y las emociones, y del abandono del control mental podrán descubrirse de forma auténtica y establecer nuevos vínculos con su esencia más profunda. En esta actividad se trabaja con el baile, la música, la respiración, la liberación de la voz, el canto, el humor, la expresión artística, la creatividad, la dramatización, el yoga, el masaje, la palabra, la relajación, la meditación, el silencio…
En última instancia, el movimiento expresivo permite aceptarse con gratitud, mejorar las relaciones con los demás y conectarse con la vida de forma saludable y plena.